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Home Cartas de Cristo Cómo Jesús supera el Ego

Cómo Jesús supera el Ego

PostAuthorIconEscrito por Valerie Melfi | PDF | Imprimir | E-mail

La Canal comenta:

“Aquí tenemos un instante en el cual Jesús trasciende el ego, y de este modo nos da un ejemplo de cómo nosotros, de manera similar, debemos trascender nuestros egos, nuestras penas y dolores aunque nos encontremos aparentemente solos y abandonados en nuestros momentos de necesidad. Y todos pasamos por estos terribles momentos de soledad, aislamiento y rechazo.

Jesús se sintió dolido, herido, pero no reaccionó ni se rindió a sus sentimientos, luchó para trascenderlos (y) mental y emocionalmente se desplazó a un estado de receptividad de las emociones de sus discípulos escandalizados. Se identificó con sus discípulos, y comprendió exactamente por qué se sentían traumatizados por la posibilidad, ahora muy viable, de perder Su liderazgo y protección. Al hacer esto, al superar su propia desolación, encontró la paz en Su corazón, porque podía perdonar y sentir compasión por lo que estaban soportando sus discípulos.

Este es el Reino de los Cielos en la Tierra manifestado en su forma más verdadera. Es un estado en la cual seguimos viviendo en la condición humana de dolor, sufrimiento, necesidad, desengaños, pero que no nos permitimos a regodearnos en estas condiciones, sino que nos esforzamos para salir hacia el estado celestial donde podemos encontrarnos con nuestros sufridos adversarios y ver su dolor y agonía casi tan claramente como percibimos el nuestro.

La paradoja maravillosa aquí es que cuando vemos claramente el dolor de aquellos que nos han hecho daño, nuestro propio dolor pronto se disuelve y desaparece. Al lograr la perfecta comprensión de aquellos que nos han hecho daño, alcanzamos nuestra gran paz interior y un surgir gozoso de amor.

Más adelante en este envío, Jesús describe cómo re-entró en la verdadera sincronización espiritual con el ‘Padre’ sabiendo que encontraría la fuerza para pasar por la crucifixión con amor y perdón hacia la gente. CRISTO ha vuelto especialmente para bosquejar– para nosotros – el camino por el cual nosotros, también, podemos encontrar esta sincronización con la CONSCIENCIA DIVINA”.

CRISTO continúa:

“En este momento de mi propia necesidad, todavía me encontraba con una total falta de comprensión, incluso resistencia, aún después de todo el amor que había sentido hacia los hombres y de todo lo que anhelaba lograr por ellos. Su única preocupación era la de qué les ocurriría a ellos. No hubo ninguna palabra amable, ofrecimiento de ayuda, angustia por mi dura prueba.

¡Qué duro era el corazón humano, pensaba! ¿Cuántos siglos penosos tendrían que pasar antes de que la humanidad pudiera ir más allá de su propio dolor y sufrimiento para sentir acaso un destello de amor y compasión hacia otros desafortunados que se hallasen en una situación peor que la de ellos?

Y así – aunque profundamente decepcionado - incluso dolido – por sus reacciones egoístas, también les comprendí e intenté dar a mis discípulos valor para enfrentarse con el futuro y les aseguré que siempre estaría con ellos incluso cuando estuviera oculto a su vista.

La obra que había emprendido sería promovida desde la vida que hay en el más allá. No les dejaría solos. Conocerían y sentirían mi Presencia y esto les reconfortaría.

Les dije que se aferraran a sus recuerdos del tiempo que había estado con ellos. Les avisé que habría muchos que seguirían con el conocimiento que se les había dado, pero que habría personas que buscarían añadir la voz de la tradición y la razón a mis enseñanzas. Mis palabras serían tan distorsionadas que, el final, ya no revelarían la Verdad original que había traído al mundo.

Cuando les dije que esto sucedería se disgustaron, incluso se volvieron presa del pánico. Me alivió ver que mis enseñanzas no habían sido en balde después de todo, que no habían entrado en oídos totalmente sordos. Me pidieron que les contara más – pero levanté las manos y dije que eso era todo lo que podía decir.

En este punto, sentí que había dicho todo lo que siempre quise decir mientras estaba en la tierra, que mi discurso con los hombres había sido cumplido. Todo lo que profundamente anhelaba era retirarme al silencio y encontrar paz y alivio en mi contacto con el ‘Padre.’

Dejamos el salón de la cena y fuimos andando al Monte de los Olivos, pero el humor de mis discípulos era de conflicto interior, temor y duda. La mayoría de ellos se marcharon para unirse con sus familias y amigos que estarían celebrando su propia Pascua.

En el jardín, había una peña especial, con la forma de una pequeña cueva. Me gustaba refugiarme del viento dentro de ella. De modo que me senté y oré, buscando un camino hacia dentro de la armonía exaltada que había disfrutado anteriormente. Sabía que cuando me moviera para  sintonizarme con el ‘Amor del Padre’, se disolverían mis temores y estaría en un estado de total y absoluta confianza lleno de paz nuevamente. A medida que sentí el Poder del Amor entrar en mí  y tomar posesión de mi consciencia humana, así también la fuerza para soportar lo que se me venía encima poseyó mi corazón. Sería capaz de permanecer dentro del amor y dar Amor a otros hasta el final.

Y así fue.

Ni siquiera intentaré reentrar en el estado del juicio y de la crucifixión. No tiene importancia.

Cuando finalmente me morí en la cruz y mi espíritu se retiró de mi cuerpo torturado, fui elevado dentro de una LUZ radiante e inefable. Fui envuelto en el calor y el consuelo del AMOR, tal como nunca antes había experimentado. Tenía una sensación de envolvente alabanza, una poderosa certeza de haber hecho un buen trabajo, de éxtasis en la fuerza universal para continuar la obra, y de una alegría y embeleso que está  muy por encima de cualquier cosa que la condición terrenal jamás pueda conocer. Entré en una nueva y maravillosamente hermosa forma de vivir, pero todavía descendía en consciencia para mantenerme en contacto con la gente que había dejado atrás. Podía mostrarme a aquellos que eran suficientemente sensibles para poder verme. Sin embargo, la historia de Tomás de que supuestamente metió los dedos en mi heridas es un disparate.

Mis discípulos no sabían que había concertado con José de Arimatea, en secreto, que llevase mi cuerpo, después de mi muerte, a su propia tumba sin usar, donde lo ungiría según la costumbre antes de la puesta del sol. Luego, cuando cayó la noche y todos en Jerusalén cumplían el ‘Sabbath’, ayudado por dos sirvientes de confianza, a caballo, llevaría mi cuerpo a escondidas durante la noche, y por caminos ocultos de día a una ladera en las fueras de Nazaret, en Galilea. Ahí y ayudado por mi familia, si seguía mis instrucciones encontraría una pequeña cueva oculta que me había dado refugio de las tormentas y de la gente cuando era un joven infeliz y rebelde, y estaba contrariado con el mundo. José me prometió que encontraría la cueva siguiendo un mapa que le había dado y que me dejaría ahí después de otro embalsamamiento. Luego reconstruiría la pequeña entrada para librarla totalmente de posibles intrusos. Allí mi cuerpo ha descansado, libre de molestias”.

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www.caminodecristo.com (Español)

www.christsway.co.za (English, French, Italian, Dutch)

 

La Canal comenta:

“Aquí tenemos un instante en el cual Jesús trasciende el ego, y de este modo nos da un ejemplo de cómo nosotros, de manera similar, debemos trascender nuestros egos, nuestras penas y dolores aunque nos encontremos aparentemente solos y abandonados en nuestros momentos de necesidad. Y todos pasamos por estos terribles momentos de soledad, aislamiento y rechazo.

Jesús se sintió dolido, herido, pero no reaccionó ni se rindió a sus sentimientos, luchó para trascenderlos (y) mental y emocionalmente se desplazó a un estado de receptividad de las emociones de sus discípulos escandalizados. Se identificó con sus discípulos, y comprendió exactamente por qué se sentían traumatizados por la posibilidad, ahora muy viable, de perder Su liderazgo y protección. Al hacer esto, al superar su propia desolación, encontró la paz en Su corazón, porque podía perdonar y sentir compasión por lo que estaban soportando sus discípulos.

Este es el Reino de los Cielos en la Tierra manifestado en su forma más verdadera. Es un estado en la cual seguimos viviendo en la condición humana de dolor, sufrimiento, necesidad, desengaños, pero que no nos permitimos a regodearnos en estas condiciones, sino que nos esforzamos para salir hacia el estado celestial donde podemos encontrarnos con nuestros sufridos adversarios y ver su dolor y agonía casi tan claramente como percibimos el nuestro.

La paradoja maravillosa aquí es que cuando vemos claramente el dolor de aquellos que nos han hecho daño, nuestro propio dolor pronto se disuelve y desaparece. Al lograr la perfecta comprensión de aquellos que nos han hecho daño, alcanzamos nuestra gran paz interior y un surgir gozoso de amor.

Más adelante en este envío, Jesús describe cómo re-entró en la verdadera sincronización espiritual con el ‘Padre’ sabiendo que encontraría la fuerza para pasar por la crucifixión con amor y perdón hacia la gente. CRISTO ha vuelto especialmente para bosquejar– para nosotros – el camino por el cual nosotros, también, podemos encontrar esta sincronización con la CONSCIENCIA DIVINA”.

CRISTO continúa:

“En este momento de mi propia necesidad, todavía me encontraba con una total falta de comprensión, incluso resistencia, aún después de todo el amor que había sentido hacia los hombres y de todo lo que anhelaba lograr por ellos. Su única preocupación era la de qué les ocurriría a ellos. No hubo ninguna palabra amable, ofrecimiento de ayuda, angustia por mi dura prueba.

¡Qué duro era el corazón humano, pensaba! ¿Cuántos siglos penosos tendrían que pasar antes de que la humanidad pudiera ir más allá de su propio dolor y sufrimiento para sentir acaso un destello de amor y compasión hacia otros desafortunados que se hallasen en una situación peor que la de ellos?

Y así – aunque profundamente decepcionado - incluso dolido – por sus reacciones egoístas, también les comprendí e intenté dar a mis discípulos valor para enfrentarse con el futuro y les aseguré que siempre estaría con ellos incluso cuando estuviera oculto a su vista.

La obra que había emprendido sería promovida desde la vida que hay en el más allá. No les dejaría solos. Conocerían y sentirían mi Presencia y esto les reconfortaría.

Les dije que se aferraran a sus recuerdos del tiempo que había estado con ellos. Les avisé que habría muchos que seguirían con el conocimiento que se les había dado, pero que habría personas que buscarían añadir la voz de la tradición y la razón a mis enseñanzas. Mis palabras serían tan distorsionadas que, el final, ya no revelarían la Verdad original que había traído al mundo.

Cuando les dije que esto sucedería se disgustaron, incluso se volvieron presa del pánico. Me alivió ver que mis enseñanzas no habían sido en balde después de todo, que no habían entrado en oídos totalmente sordos. Me pidieron que les contara más – pero levanté las manos y dije que eso era todo lo que podía decir.

En este punto, sentí que había dicho todo lo que siempre quise decir mientras estaba en la tierra, que mi discurso con los hombres había sido cumplido. Todo lo que profundamente anhelaba era retirarme al silencio y encontrar paz y alivio en mi contacto con el ‘Padre.’

Dejamos el salón de la cena y fuimos andando al Monte de los Olivos, pero el humor de mis discípulos era de conflicto interior, temor y duda. La mayoría de ellos se marcharon para unirse con sus familias y amigos que estarían celebrando su propia Pascua.

En el jardín, había una peña especial, con la forma de una pequeña cueva. Me gustaba refugiarme del viento dentro de ella. De modo que me senté y oré, buscando un camino hacia dentro de la armonía exaltada que había disfrutado anteriormente. Sabía que cuando me moviera para  sintonizarme con el ‘Amor del Padre’, se disolverían mis temores y estaría en un estado de total y absoluta confianza lleno de paz nuevamente. A medida que sentí el Poder del Amor entrar en mí  y tomar posesión de mi consciencia humana, así también la fuerza para soportar lo que se me venía encima poseyó mi corazón. Sería capaz de permanecer dentro del amor y dar Amor a otros hasta el final.

Y así fue.

Ni siquiera intentaré reentrar en el estado del juicio y de la crucifixión. No tiene importancia.

Cuando finalmente me morí en la cruz y mi espíritu se retiró de mi cuerpo torturado, fui elevado dentro de una LUZ radiante e inefable. Fui envuelto en el calor y el consuelo del AMOR, tal como nunca antes había experimentado. Tenía una sensación de envolvente alabanza, una poderosa certeza de haber hecho un buen trabajo, de éxtasis en la fuerza universal para continuar la obra, y de una alegría y embeleso que está  muy por encima de cualquier cosa que la condición terrenal jamás pueda conocer. Entré en una nueva y maravillosamente hermosa forma de vivir, pero todavía descendía en consciencia para mantenerme en contacto con la gente que había dejado atrás. Podía mostrarme a aquellos que eran suficientemente sensibles para poder verme. Sin embargo, la historia de Tomás de que supuestamente metió los dedos en mi heridas es un disparate.

Mis discípulos no sabían que había concertado con José de Arimatea, en secreto, que llevase mi cuerpo, después de mi muerte, a su propia tumba sin usar, donde lo ungiría según la costumbre antes de la puesta del sol. Luego, cuando cayó la noche y todos en Jerusalén cumplían el ‘Sabbath’, ayudado por dos sirvientes de confianza, a caballo, llevaría mi cuerpo a escondidas durante la noche, y por caminos ocultos de día a una ladera en las fueras de Nazaret, en Galilea. Ahí y ayudado por mi familia, si seguía mis instrucciones encontraría una pequeña cueva oculta que me había dado refugio de las tormentas y de la gente cuando era un joven infeliz y rebelde, y estaba contrariado con el mundo. José me prometió que encontraría la cueva siguiendo un mapa que le había dado y que me dejaría ahí después de otro embalsamamiento. Luego reconstruiría la pequeña entrada para librarla totalmente de posibles intrusos. Allí mi cuerpo ha descansado, libre de molestias”.

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